Ciática: cómo saber si es grave y qué hacer

Primero, no todo dolor que baja por la pierna es ciática

La mayoría de las personas cree que la ciática es un dolor de espalda fuerte.

No lo es.

La ciática es un problema de tolerancia del nervio, no de intensidad del dolor.

Y por eso ocurre algo muy frustrante: hay pacientes que apenas pueden sentarse y otros con una hernia grande casi no tienen síntomas.

Lo importante no es cuánto te duele.

Lo importante es qué tipo de dolor tienes y cómo se comporta.
Porque eso determina si vas a mejorar en semanas… o si puedes arrastrarlo durante años.

Antes de pensar en resonancias, hernias o cirugía, hay que aclarar algo clave:

Muchísimo dolor de “ciática” no es realmente ciática.
Ciática cómo saber si es grave y qué hacer

Diferencia rápida: dolor referido vs radicular

Dolor referido (muy frecuente):

Empieza en zona lumbar o glúteo
Baja al muslo pero rara vez pasa la rodilla
Sensación de carga, presión o contractura
Mejora al moverte
No hay hormigueo claro
Origen habitual: musculatura lumbar o glútea.

Dolor radicular (ciática real):

Dolor eléctrico, punzante o quemante
Baja por debajo de la rodilla
Hormigueo o adormecimiento
Empeora al estar sentado
Puede haber pérdida de fuerza
Aumenta al toser o estornudar
Origen: irritación del nervio ciático.

Aquí está la clave:

El nervio no duele como un músculo. El nervio protesta con electricidad, hormigueo y sensibilidad alterada.

Por eso muchos tratamientos típicos de “contractura” no funcionan.

Mitos comunes (y por qué te hacen empeorar)

“Tengo una hernia, no puedo moverme.”
Falso. La mayoría de hernias mejoran con movimiento progresivo. El reposo prolongado empeora la recuperación.

“Hay que recolocar la vértebra.”
No. Las vértebras no se salen y se vuelven a meter. El problema suele ser la irritación neural y la carga mal gestionada.

“Cuanto más estire, mejor.”
Cuidado. Estirar agresivamente un nervio irritado es como tirar de un cable pelado: aumenta la sensibilidad.

“Si duele, no debo moverme.”
Error clásico. El objetivo no es evitar el dolor, es regular la carga.

Señales de alarma (médico sí o sí)

Hay situaciones poco frecuentes pero importantes. Si aparece alguna, hay que consultar médicamente con urgencia:

Pérdida clara de fuerza (por ejemplo, el pie se cae al caminar)
Dificultad para controlar orina o heces
Anestesia en zona genital o perineal (“anestesia en silla de montar”)
Fiebre asociada al dolor
Dolor tras un traumatismo importante
Empeoramiento progresivo muy rápido

Esto no es la evolución normal de una ciática y requiere valoración médica inmediata.

Por qué aparece y por qué se queda

La pregunta correcta no es:
“¿Qué me he roto?”

Es:
“¿Por qué mi nervio no tolera carga?”

La ciática suele ser una combinación de tres factores.

Sensibilización
El nervio se vuelve más reactivo.
Lo que antes toleraba, ahora duele. Incluso estar sentado.

Compresión o irritación
Puede haber protrusión discal, inflamación o conflicto mecánico.
Pero importante: muchas hernias son asintomáticas. No siempre son el problema principal.

Carga mal dosificada
Aquí está el factor más infravalorado.

Muchas horas sentado
De repente mucho deporte

Oposiciones físicas
Vuelta intensa al gimnasio

Trabajo físico sin progresión
El nervio no se adapta bien a los cambios bruscos.

“El reposo total” como trampa

Los primeros días puede aliviar.

Pero después ocurre algo:

El nervio pierde tolerancia.
El músculo pierde fuerza.
El cerebro aumenta la protección.

Resultado: te duele cada vez con menos cosas.

El reposo prolongado no cura la ciática.
La cronifica.

Plan por fases (simple y medible)

La recuperación no depende de días.
Depende de cumplir criterios.

Fase 1 — Calmar
Objetivo: reducir irritabilidad neural.

Movimientos suaves dentro de tolerancia
Cambios frecuentes de postura
Evitar sedestación prolongada
Caminatas cortas (5-10 min varias veces/día)
Posiciones de alivio individualizadas
Cuidar el sueño

Lo importante aquí:
No buscar dolor cero, buscar dolor controlado.

Fase 2 — Recuperar movilidad
Objetivo: que el nervio vuelva a tolerar movimiento.

Se introducen:
Movilidad lumbar progresiva
Movimientos neurales suaves
Test de tolerancia (¿empeora en 24h?)

Regla básica:
Si al día siguiente estás igual o mejor → vas bien.
Si empeoras → has sobrepasado la dosis.

Fase 3 — Fuerza y control
Aquí ocurre el cambio real.

Se trabaja:
Glúteo
Core profundo
Cadena posterior
Control lumbopélvico

La mayoría de recaídas ocurre porque el paciente mejora el dolor… pero no mejora la capacidad física.
El nervio necesita un cuerpo capaz de soportar carga.

Fase 4 — Volver a tu deporte o vida normal
No es “cuando me deja de doler”.

Es cuando cumples criterios:
Caminar 45-60 min sin aumento posterior
Sentarte más de 1 hora sin empeorar
Ejercicios de fuerza tolerados
Sin progresión de síntomas neurológicos

Aquí se introducen:
gimnasio
carrera
trabajo físico
deporte

De forma progresiva, no emocional.

Qué tratamientos funcionan de verdad en fisioterapia (sin vender humo)

No existe una técnica milagro para la ciática.
Existe un enfoque correcto.

Cuándo encaja la terapia manual

Útil al inicio si:
hay rigidez protectora
mucho dolor al moverte
bloqueos articulares asociados

Ayuda a bajar la irritabilidad, pero no es el tratamiento definitivo.


Cuándo encaja el ejercicio terapéutico

Es la base.
Sin recuperación de capacidad física:
la ciática vuelve.

El ejercicio no es el final de la rehabilitación.
Es el tratamiento.


Cuándo podría encajar neuromodulación o punción seca

No son obligatorias.
Son herramientas complementarias.
Pueden ayudar si:

dolor muy persistente
alta sensibilización neural
dificultad para iniciar el ejercicio

Pero sin progresión activa, el efecto no se mantiene.
Si llevas varias semanas y no mejora, si el dolor baja cada vez más por la pierna o si notas debilidad:

Deja de improvisar.

La ciática rara vez necesita cirugía,
pero casi siempre necesita un plan.

Valoración, diagnóstico funcional y progresión por fases.
Ahí empieza la recuperación real.